Cuando leo mucho de un libro seguido y puedo cerrarlo y levantarme, por un ratito, antes de volver a sumergirme en ese mundo, lleno de palabras difíciles que me exigen concentración, siento que sigo ahí. Que soy el pequeño lleno de pensamientos que no sabe comprenderse o que soy yo la que relato esta triste historia, con un jazz sin sobresaltos de fondo. Ahora soy yo Cortazar, y pienso en mi soledad, en donde estoy, como fue y como es. Hablo y sonrío ( acto reflejo, sonrisa barata ), intento salir, pero sigo.
Y es raro pero pienso en él ahora. Al que no amo, no quise querer, no me animé. Pero lo encuentro en todas las palabras y no me puedo separar de su imagen ya.
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