Estoy llegando a mi punto máximo de p s i c o s i s. Cuando más necesito a alguien, pero no quiero dejar que entren en mi mente, la limpien y la ordenen. No me gustan que me interpreten. Sigo funcionando, pero ya me doy miedo. Los pensamientos más extremos o sin sentido pasan por mí, desordenados, cuando tienen ganas de pasear. Y a mi ni me influye, yo sigo normal, cuando la normalidad ya no está.
¿Y si nos sentamos a mirar la luna? No señor gato, sin sombreros hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario