Cuando intento cerrar los ojos y contar hasta 100, no desconcentrarme y poder dormir. Ahí, ahí puedo pensar más claro que nunca. Entiendo todo mi propio razonar, las cosas que las digo porque sí, mis propios argumentos. Pero si a la mañana siguiente no puedo repetir ni una palabra. No me acuerdo que pensé! Solo puedo saber que sonreía y me sentía bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario