Con ganas de pegar el grito


Me desperté y me volví a dormir. Quería cambiar lo que había soñado. No, no había tenido otra pesadilla más, como toda la semana tuve. Había tenido uno de los sueños más hermosos que puedo recordar. Y por qué cambiarlo entonces? Por me ataba, me ataba a seguir pensando en lo mismo, y esperar como una boba que mi utopía se vuelva realidad. Ya había aprendido a decir que no, que eso no iba a pasar y que yo ni siquiera lo quería. Pero como demonio, vuelve a resurgir, el deseo, la desesperación. De mi segundo sueño, no recuerdo nada, logró tranquilizarme. Sin embargo el primero está vivo en mi memoria, y seguirá mucho tiempo mas.

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